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Mala mía

¿Cómo estás, che? ¿Todo bien? Espero que sí.
Antes que nada disculparme contigo porque te perdí de vista, han pasado muchas cosas.
No espero ponerme a tiro pero tengo tanto que contarte.
Me encantaría saber que seguís ahí pendiente de mis aventuras, que me estás acompañando aunque sea a la distancia.

Ay amigx, la última vez que hablamos te conté algunas cosas, pero hoy, hoy necesito contarte otras tantas.

Viví una experiencia inolvidable, volé en globo aerostático. Pasé la noche conversando antes de ello, reviviendo mil momentos en mi cabeza, amor, desilusión y caí en cuenta que tenía las emociones a flor de piel por varios motivos. Ese día que volé, que estuve flotando en el aire llena de ilusión (porque sabes que me encanta volar y no le temo a las alturas), ese día amigx fue el 17 de noviembre.

Y no tenés por qué saber si significa para mi esa fecha, pero ahora te vas a enterar. Ese día, nació mi papá hace más de 50 años atrás y hoy, hoy sentí que al volar, de alguna forma que no puedo describir, él estaba ahí. 

Te confieso que hace tiempo no sé en qué creer, que dentro de mi arde una llama que un día supo estar encendida, estimo que será la fe que nunca se apagó. 

El aire siempre fue un elemento super importante para nosotros, mi hermana, mi papá y por qué no también mi mamá. Mucho se ha dicho de lo que pasó en nuestras vidas, desde los primeros pasos hasta los más recientes, desde el impulso que hay que tomar para hacer sonar una trompeta o como las resuenan al viento las cuerdas de una guitarra. 

Hoy al mirar al cielo, pienso en la carrera de mi hermana, en la voz de mi mamá cantándome para que se alejaran las pesadillas y mi misma voz arrullando a algún que otro ser que necesitó un poco de paz en determinado momento. 

El aire, el viento, la inmensidad del cielo y del mismo planeta que me inundad con su presencia a veces silenciosa, a veces ruidosa generando algo tan fuerte dentro del que se deja vibrar.

Na, no me fumé nada, vos sabés que no ando en esas, la soledad y el silencio hacen lo suyo en la cabeza de quien les da lugar y quien se acerca sin miedo, con curiosidad a mirar para adentro y dejarse descubrir, dejarse ver así tal como es...

¡Ay, papá! Cuánta falta me hacen tus palabras, cuánto las recuerdo, más de lo que quisiera a veces. Acá estoy, en la búsqueda de ese lugar que decías vos, "tu lugar debajo del sol". 
En algún momento me sentiré en casa, en algún rincón... ya llegará ese día.

Perdoná amigx, se me fue la moto un poco... qué decirte, madrugamos, a las 5:30am teníamos que estar ahí en la previa al vuelo. Completamos papeles y nos dispusimos a dejarnos llevar por lo que el día nos iba a traer.

Vi como se preparaban los globos, como los llenaban de aire caliente, la cantidad de gente involucrada y preparada para que todo ocurriera sin sobresaltos.

De las cosas que nos explicaron, es que el globo va para donde lo lleve el viento, porque no tienen como direccionarlo, no tiene un timón digamos, se sube hasta 500 metros de altura y se debe buscar un lugar sin obtáculos para aterrizar.

Y entonces, pasó, nos tocó subirnos y cuando quise ver, ya estaba en el aire.

Mágico, te dejo acá las fotos para que te hagas una idea.
El vuelo super tranqui, se siente flotar, es super seguro y la gente recontra experimentada.




Ese día viví muchas cosas preciosas, compre cositas lindas, probé delicias y al final pude descansar como hace días no había logrado, mas adelante te voy a contar un poco más.

Sabes que todavía no me adapto al horario, acordáte que acá son 3 horas menos que ahí, así que como a las 10:30am ya me estoy muriendo de hambre.

De momento quería compartirte esto, espero tus comentarios, ¿vos hiciste algo así antes? ¿qué tal estuvo tu experiencia? Si no lo hiciste, ¿te gustaría probar?


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